Mercado laboral
Empleo formal en el interior: la brecha que los titulares no muestran
Los datos del BPS departamentalizados revelan disparidades que el promedio nacional invisibiliza.
Una tasa nacional que esconde 12 puntos de diferencia
La tasa de formalidad laboral de Uruguay se sitúa en torno al 75 % según los últimos datos disponibles del Banco de Previsión Social, un número que el gobierno cita con razón como un logro estructural de la última década. Pero ese promedio agrega realidades muy distintas. En Montevideo, la formalidad supera el 80 %, impulsada por la concentración de empleos en servicios, administración pública y zonas francas. En los departamentos del litoral oeste —Soriano, Río Negro, Paysandú— la tasa cae a entre el 63 % y el 68 %, principalmente por el peso de la actividad agropecuaria estacional, el comercio informal de frontera y las pequeñas unidades productivas que operan fuera del régimen de monotributo. Esa brecha de hasta 17 puntos no es nueva, pero tampoco se está cerrando al ritmo que los datos agregados podrían sugerir. Entre 2018 y 2023, la formalidad creció 4,2 puntos en Montevideo y solo 1,8 puntos en promedio en el interior, según los registros del BPS analizados por Urbanacourier.
Por qué la informalidad persiste en Soriano y el litoral
La informalidad laboral en el litoral oeste no es solo un problema de evasión fiscal: refleja estructuras productivas que tienen ciclos estacionales muy marcados, escalas pequeñas y márgenes operativos ajustados. Un productor arrocero o ganadero de pequeña escala en Soriano emplea trabajadores por zafra con condiciones que el sistema formal no siempre facilita a costos razonables. Las reformas de los últimos consejos de salarios ampliaron la cobertura de grupos de actividad, pero la fiscalización efectiva del MTSS en departamentos del interior sigue siendo limitada por capacidad operativa. Los propios datos del BPS muestran que el crecimiento de cotizantes en el interior se concentra en actividades de logística y servicios vinculados al comercio electrónico —una tendencia nueva y positiva— mientras que la construcción y la producción primaria mantienen índices de informalidad superiores al 30 %. Para quienes habitamos Mercedes o cualquier ciudad del litoral, esto tiene consecuencias concretas: menor cobertura de salud mutual, menor ahorro previsional y menor acceso al crédito formal para los trabajadores afectados.
